Soy el pecado que ocultas; pero sé que me recuerdas. Y con ese simple hecho, te torturas…
No te arrepientas de lo que has hecho: Siempre estarás y serás, ese mal recuerdo…
He estado scrolleando las últimas 2 horas y llegué a 2015 en tu blog. Me encantaría escribir como tú lo haces, con tanta soltura y elocuencia, aunque digas que no te fijas en los errores ortográficos para que todo sea más real, tus textos son tan claros, tan honestos, tan humanos.
Por mi parte, yo soy una editora cruel por sobre todo conmigo misma, por eso quizá nunca he publicado nada. Me imaginé siempre que cada vez que escribía tenía unas guillotinas en las muñecas y cuando presionaba la tecla de borrar o cambiaba lo que iba a escribir en mi cabeza, las cuchillas ya no me apretaban.
Pero se suponía que este texto iba a ser sobre ti, sobre mis descubrimientos, sobre el viaje en el tiempo que hizo mi curiosidad, por el deseo de conocer no más, sino mejor tu historia. Dice una amiga poeta: “los recuerdos son dagas chapadas en diamantes y esmeraldas”, y siempre le di la razón a esa metáfora tan impresionante, porque cada vez que hago estos viajes en el tiempo me encuentro con unos arsenales…
Bombas, armas, dagas, misiles, granadas… Y me vi recorriendo los pasillos con curiosidad pero sin miedo. Creo que es algo que me ha gustado de ti desde que te conocí, que me abriste esa puerta y sabías y sigues sabiendo que puedo halar del gatillo, que sé donde están las bombas atómicas, pero ahora me pregunto…. ¿sabías que haberlas dejado a mi imaginación habría hecho que explotaran las mías?
No tengo intención de tocar nada, yo sé lo que está ahí, quizá identifiqué lo que ha dejado de lastimar, otras cosas que han perdido su filo, y otras que por el contrario, hasta empiezan hasta a vibrar cuando me acerco… Sin embargo, si me atreví y llegué casi hasta la sección más oscura del hangar es porque así te cuido mejor, así me he atrevido a inspeccionar el mío también.
Pienso mucho en tus pláticas conmigo sobre la vida, el mundo, el arte, el amor… Ah, esa palabra, como diría Cortázar, y es increíble lo mucho que se parece a todo lo que leí en el blog. Me sorprende porque la mayoría de veces el texto tiene otra voz, otro espíritu. Contigo todo es tan transparente que hasta ha llegado un poco más de luz en mi espacio, estoy empezando a localizar lo que dispara mis ocasionales ansiedades y ahora estoy convencida que no eres tú quien carga mi revólver.
Gracias por dejarme entrar, aunque sepas que quizá me tropiece y toque algo mal, sé que tienes la certeza que puedo llegar tener el botón rojo en mi mano, más no lo presionaré porque te amo.
“Me gusta mucho tú creciente confianza hacia mi y me frustra irritarme al escucharte, pero el problema es mio… solo me cuesta manejarlo”
Así empieza todo:
- Una emoción, un pulso violento que te recorre
- Habitarlo, sentirlo. Quédate ahí en el medio de la tormenta y dejá que tu sangre grite todo hasta casi matarte
- ¿Sobreviviste? Es hora de verbalizar y analizar dentro de ese estado hasta que las nubes se muevan
- Encontrarte a la luz del sol que te muestra lo que sos. Toca observarte
- Luego, preguntarse y mirar que hacer
- Habitar el mundo siendo una persona nueva
- Hacer o no hacer
Un listado reflejando el proceso de las crisis emocionales
Bienvenido de vuelta al mundo
Es difícil escribir sobre algunas cosas. Después de que te sucede algo, vas a escribirlo y lo dramatizas demasiado o lo minimizas, exageras las partes equivocadas o ignoras las importantes. En cualquier caso, nunca lo escribes como quieres.
Creo que la comunicación comienza cuando las palabras no están presentes en absoluto. Creo que ponemos tanto énfasis en el lenguaje que, de hecho, el silencio es mucho más importante.
No soy una amiga consistente. Más bien soy una amiga confiable. Pasaré días sin enviarte mensajes de texto o sin llamarte. Pero eso no significa que no te quiera. Mi humor cambia. Algunos días simplemente no quiero que me molesten y también tengo que lidiar con los problemas que me depara mi propia vida, pero cuando me necesites estaré ahí, quiero que lo sepas.
- Seguen Oríah 🤍.









